Juan Latorre Durán

La vida de las gentes de este pueblo altoaragonés ha estado siempre muy unida a su río y su foz, como explica Juan Latorre Durán, que recoge en la revista Jacetanía, de diciembre de 2000, una pequeña anécdota recuperada de la tradición oral: «Cuenta la tradición y también las malas lenguas que en otros tiempos Biniés era lugar de buenos pescadores de «tresmallo y uñeta» y que un día se encontraba pescando con caña un zaragozano en las gorgas de la Foz cuando de pronto le salió de las aguas uno de esos hombres-nutria de Biniés, con una gran trucha en cada mano y que el de Zaragoza, un tanto molesto, le dijo:
-¡Hombre, así cualquiera!
El de Biniés se subió a la roca donde estaba el de la caña, le echó una mano al cuello del chaleco y la otra a la culera del pantalón y, vestido y calzado, lo arrojó al pozo diciéndole:
-¿Así que es fácil? ¡Demuéstramelo!
Yo afirmo que es muy difícil, por si acaso…, porque ¡menudos son los de Biniés!»

Sólo añadir que las gentes de Biniés y las aguas del río Veral han visto a uno de Casa Marchán saliendo del agua, no con dos, sino con tres truchas, una en cada mano y otra en la boca… ¡menudos son los de Biniés!