El Molino de Biniés

Un molino es un edificio con unos artefactos que sirven para moler, estrujar, enfurtir o laminar. Pero es también el lugar donde vive y trabaja un molinero. Es una fuente de riqueza. Han sido un elemento de dominio y de coacción. También un espejo donde se han reflejado los cambios tecnológicos y sociales que la evolución histórica ha ido trayendo. Su regulación ha sido objeto de una amplia normativa legal desde la antigüedad. Leyes, procesos tecnológicos, conflictos sociales, problemas hidráulicos, técnicas constructivas, materiales, comunicaciones, dinero, cereales…: todo esto ha afectado a los molinos y como no podía ser menos, también ha afectado al de Biniés.

Es difícil establecer cuántos molinos había en el Pirineo y de cuándo datan las construcciones, pero en 1904 aparecen datos del molino de Biniés en la Delegación Provincial de Hacienda de Huesca. Se especifica que era un molino harinero hidráulico y a continuación hace la siguiente descripción de la zona: “los hombres pirenaicos han basado durante cientos de años su economía —casi autárquica— en la ganadería y en el cultivo de numerosas parcelas diminutas escalonadas en las vertientes de las sierras. Allí producían el trigo, el centeno y la avena que constituían la base de su alimentación. Lo que recogían apenas alcanzaba para el sustento; nada comercializaban: no producían excedentes para vender ni disponían de dinero para comprar cerea»l en los años de escasez. Los caminos, además, no permitían el transporte masivo de los productos que se obtenían más allá de las sierras. En los montes había poco trigo, pero el agua era abundante: brotaban fuentes por todas parles; había torrentes caudalosos; los ríos, alimentados por las nieves, crecían en primavera. Conviene, sin embargo, mencionar que no es una zona libre de sequías”.

Se así mismo se explica que (en las zona de Hecho y Ansó) el molino solía contar con vivienda para el molinero. “El edificio mostraba ya cierto empaque y era en todo similar —hasta en el tamaño— a las casas de la zona. Como las otras viviendas disponía también de cuadras, corrales, pocilgas, palomares, graneros, gallineros, conejares y —casi siempre— un huerto. La vivienda del molinero solía estar en el mismo edificio del molino, ocupando las plantas superiores”.

En los primeros años del XX comienza una modernización de país y comienzan a aprovecharse esos viejos molinos para fabricar electricidad. Al comenzar la Guerra Civil en España había 112 molinos hidroeléctricos en el Alto Aragón, y solamente 5 de ellos superaba los 100Kw de producción, que fue aumentándose (aunque no mucho) en décadas posteriores.
Generalmente daban luz a aquellas villas y pueblos que antes habían abastecido con cereales. Destacar que en 1958 la producción del molino de Biniés en Kilovoltamperios era de 35.000 al año, siendo esta superior a la de Santa Lucía (17.500Kva), Berdún (25.500Kwa) y a la de Hecho (18.000Kwa)

Recuerdan los mayores del lugar que el molino de Biniés daba en sus inicios para una bombilla por casa, que generalmente se solía colocar en la cocina, lugar donde «se hacía vida». Recuerdan un “leve hilo de luz” que dejaba distinguir “las caras en la oscuridad, y poco más”. También se sabe que la electricidad subía del molino por el Paretón y se dice que aquellas casas que más cerca del molino estaban: Casa el Herrero, Casa Paquito… podían disfrutar de más potencia y por tanto de más iluminación, que aquellas que más alejadas estaban.

Hoy nuestro molino está a la espera de tiempos mejores… Porque… ¿Quién sabe?

La información ha sido obtenida de dos documentos: “La energía del Pirineo Aragonés y cuencas occidentales”, de Juan Lacasa Lacasa y de “Molinos del alto Aragón” de Severino Pallaruelo, refundido todo con el “Saber popular” de nuestro pueblo.
La factura pertenece al fondo documental de una vecina, que nos cede su difusión. Gracias