Eduardo Sasal

3 RELATOS DE FICCIÓN SOBRE LA HISTORIA DE BINIÉS

¿Has estado alguna vez en Biniés? En este post te contamos 3 exquisitos relatos de ficción en los que podrás recrearte y conocer un poco más su historia.

El storyteller es un oficio bastante viejo. Se trata del antiguo cuentacuentos que contaba una historia y emlesaba al auditorio e incluso hasta los mismísimos reyes.

La tradición oral, las pinturas rupestres, el papel, el pergamino, y ahora los blogs y las herramientas 2.0 ha servido para su difusión.

Y es que vivimos llenos de historias contadas por todos los lados, algunas de ellas reales, otras de ellas de ficción y otras en las que se produce la mezcla de ambas para crear un contexto interesado en una situación determinada.

Se puede contar la historia de lo que de verdad pasó o contar un relato de la historia.  En este post te contamos 3 relatos de ficción en los que podrás conocer un poco más la historia de Biniés; quien sabe si la de verdad.

La pequeña localidad pirenaica posee una especial localización, como llave del valle de Ansó, justo a la entrada de la Foz de Biniés. Pertenece a la Comarca de la Jacetania y se halla una altura sobre el nivel del mar de 681 metros. Su ubicación, en las inmediaciones de las sierras exteriores la convierten en un punto estratégico en la actualidad. Si eres de los que te gusta caminar, has venido al lugar adecuado porque desde él, parten numerosas excursiones por las sierras exteriores prepirenacas.

También, si decides hacer algún trekking por el Pirineo, es ideal para acceder desde él hasta cualquiera de los valles más occidentales.

Quizás, cuando te halles realizando alguna de tus rutas de trecking o de carrera de montaña, te encuentres con alguno de estos personajes, cabalgando a tu lado o quizás susurrando.

De historias y leyendas

¿Te imaginas retroceder hasta el S.XI, concretamente hasta el año 893? “Fortún Garcés era uno de los señores de Biniés, el conde Galindo, uno de los señores importantes del condado y García Sánchez era el rey de PamplonaBiniés y todas sus heredades por aquel entonces pertenecían al reino de Pamplona. En uno de los primeros días del mes de marzo, García Sánchez decide venir hasta esta parte de su apartado reino para delimitar sus tierras, dejarse ver y poner de manifiesto que es a él a quien le pertenecen. Para ello, para divisar en todas sus dimensiones las pequeñas posesiones que éste tiene, asciende con su caballo por el sinuoso camino hasta el “Achar del Camino de Echo, lugar de paso obligado. Un una vez allí, junto a su reducido séquito y a sus fieles acompañantes Galindo Aznarez  y Garcés, continúan cabalgando por el estrecho camino durante aproximadamente una hora hasta llegar a las inmediaciones de la Borda de Capeta. Allí solo vive una familia del ganado que el monasterio de Nabasal no necesita, por lo que parecen muy pobres. Se hallan solos y asilados en la inmensidad del monte, pero al mismo tiempo éste les protege.

Entorno Borda Marín y monasterio de Nabasal

Un niño sale a su paso y les indica con el dedo que deben de subir una pequeña cuesta para luego descender rápidamente. Conforme se van acercando, un murmullo de voces  poco a poco se va acrecentando; se hallan en las inmediaciones del monasterio de Nabasal, el interior de los montes que hoy pertenecen a la Val D´ Echo. Fortún Garcés le indica a su rey, con la mano extendida que todos los habitantes de Biniés han tenido que huir y subir a refugiarse en el monasterio; la última de las rafias de Almanzor lo ha destruido todo, casas, ganado y sobre todo cosechas. Ahora, todo ha terminado y pronto deberán de bajar de nuevo a reconstruir sus vidas”

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Borda Capeta

El texto del año 893 que mencionamos en la ficción es uno de los primeros textos en los que se encuentra mencionada y escrita la palabra Biniés. También se sabe que se trata de una falsificación llevada a cabo siglos después por lo monjes del monasterio de San Juan de la Peña.

Así mismo, parece ser que existiría un “Biniés viejo”, anterior al actual de la corona de Isarri, enclavado en un lugar denominado Cabañas, a la derecha del Veral, en la orilla contraria a su actual ubicación

La verdadera historia de Biniés.

Decir que el castillo de Biniés es la historia viva del pueblo significa que éste ha sido testigo de los acontecimientos más antiguos que desde inicio se han dado en la localidad.

Se trata en la actualidad de un castillo palacio totalmente rehabilitado, con cuatro torres con almenas, un patio central y puerta de entrada protegida por un matacán sobre ménsulas. Su presencia, en la zona del Paretón, al final de la cara norte de la corona de Isarri, domina la entrada al congosto de la Foz de Binés y del Valle de Ansó y le confiere un aspecto inexpugnable. Su aspecto actual pertenece al S. XVI, y es en esa época en la que se convierte en castillo palacio, momento en el que pasa a pertenecer a los Urriés.

Castillo Palacio de Biniés
Castillo Palacio de Biniés

Pero eso pasó hace muchos, muchos años. Mucho antes, de que todo esto sucediese, de que la Corona de Aragón tuviese la entidad que después tuvo, mucho antes de eso, en el corazón del diminuto condado de Aragón, comenzó a forjarse la historia de un pueblo y de un personaje que cambiaría las reglas del juego allá por el año 1118. Ese pueblo es Biniés y ese personaje es un joven llamado Alfonso y apodado “El Batallador” Éste, pasa sus primeros años de vida bajo la salvaguarda y protección del monasterio de San Pedro de Siresa y recibe las primeras lecciones de gramática en el castillo de Biniés. Allá por los meses de verano, cuando el sol aprieta de verdad sería cuando, junto a su pequeño séquito, descendería poco a poco por el viejo camino de  Echo, bajo las protección de los chaparros y de los illones, hasta llegar al viejo castillo situado en el borde mismo de la corona de Isarri.

Castillo de Biniés. Torreón inicial del castillo
Castillo de Biniés. Torreón inicial del castillo

Al fondo del valle, las montañas todavía conservan las últimas nieves en su cima. Las ventanas de las estancias de la planta noble están abiertas para aprovechar el frescor de la mañana. De repente, dando voces por una de ellas,  Lope Garcés, su maestro y “ayo” da unos gritos llamando al infante Alfonso Sánchez para que suba a terminar sus ejercicios.

Alfonso todavía es menor de edad pero Lope Garcés se apresura en enseñarle lo mejor de sí mismo, pues sabe que éste será el último de los veranos que pueda frecuentar las inmediaciones del fresco patio de armas junto al pozo, o quizás jugar con algunos de los nueve hermanos que viven en Casa Ana, solapada a la fachada del castillo. El próximo verano su destino iba a estar lejos de Biniés, en las Cinco Villas, donde tendría que desempeñar algunas de sus primeras tareas de gobierno. Su periodo de formación estaba llegando a su fin.

Esta es parte de la historia que Jerónimo Jimenez, un pastor de Biniés me contó del personaje de Alfonso el Batallador y que, de ser cierta, quien sabe si podría servir para reescribir la historia de Biniés. ¿O ya es muy tarde?

Quizás el anciano pastor, en sus jornadas interminables con el ganado caminado por las huertas bañadas por el rio Veral recordaba estas cosas sobre el personaje sin saber qué parte de verdad o de ficción había en ellas. Quizás sin saberlo, el viejo pastor estaba reescribiendo la historia de la literatura, tarareando y recordando algunos pasajes que su padre le había contado, los cuales provendrían de un antiguo cantar de gesta, hoy desaparecido y que habría pasado desapercibido para todos los historiadores de la literatura, sobre la figura del que después fue, el gran rey de todos los aragoneses. Pero, ¿quién sabe?

La leyenda de la Foz.

La Foz de Biniés es una de las gargantas calizas más bellas del Pirineo Aragonés. Se trata tan solo de 4 km que han sido excavados por el paso del río Veral a lo largo de miles y miles de años, disolviendo la roca caliza que la compone. En su interior, paredes de más de 200 metros de altura y que en algunas zonas no tienen más de 50 metros de ancho, que sirven de morada para los buitres .

Esta historia cuanta la otra teoría, la que nunca se cuenta, la que explica cómo se conformó la Foz desde esa otra perspectiva.

Foz de Biniés
Foz de Biniés

“A comienzos del siglo IX gentes venidas del otro lado de los Pirineos se instalarían en la zona conocida como Canal de Berdún y Valle de Ansó,  fundando de esta manera entidades monásticas que habrían de ser el germen del actual Monasterio de San Juan de la Peña. En Biniés, en las estribaciones de la garganta de la Foz, los francos fundarían un cenobio al que denominarían San Martín de Cillas del que todavía permanece la actual Pardina de Cillas, a la entrada de la Foz.

Se dice, que en aquel monasterio hacía finales del siglo IX, vivía casi recluida una condesa llamada Andregoto Galindez que era hija de un conde aragonés llamado Galindo Aznarez II. Andregoto no tuvo más remedio que casarse con García Sánchez I de Pamplona, bastantes años más joven que él, para así unirse al reino de Pamplona.

Se dice que la condesa Andregoto estaba enamorada de un joven llamado Izarbe que vivía en un pueblo hoy abandonado llamado Santa Lucía, cercano a la localidad de Ansó, a orillas del río Veral en el interior del valle. El joven Izarbe era un simple ganadero que como cada tres meses debía acudir al cenobio para depositar la cantidad de “treudo” acordada como correspondencia del uso de la tierra que éste y su familia tenían para que su ganado pudiera pastar. Se dice que la llegada de Izarbe, cada tres meses era esperada con ansia por la condesa que debía mantener en secreto toda la historia puesto que su destino parecía más que dictado.

Aguas claras del Veral en la Foz de Biniés
Aguas claras del Veral en la Foz de Biniés

Por fin llegó el día señalado, el de la boda en el que debía consumarse el enlace con el monarca pamplonés y la historia dice que tras la boda celebrada en el propio monasterio se oyó un grito terrible. Tan terrible que al parecer las paredes de piedra de lo que hoy se conoce como La Foz comenzaron a moverse y a agrietarse y la roca se abrió hasta que se formó la garganta, el paso actual por el que sube la carretera hasta Ansó. Se dice que todo eso sucedió ante la frustración de no poder llevar a cabo sus amores con el joven campesino al cual ya no volvió a ver nunca más. Otras leyendas cuentan que tras la apertura de la roca y la formación de la Foz, el joven tenía el paso más franco para poder llegar con más facilidad hasta su amada”

Aquí te hemos contado tres historias de ficción que se apoyan sobre datos reales. Pero, ¿dónde termina la ficción y empieza la realidad? La frontera es muy permeable. ¿Qué opinas?

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