Castillo-Palacio de los Urriés

«Antiguo debió ser el castillo palacio, puesto que ya la localidad queda citada en la lectura que del cartulario de San Juan de la Peña hizo, hace algunos años, el excelente medievalista aragonés don Antonio Ubieto Arteta (para el que el enclave ya existiría en el año 893). De la fortaleza hay datos de su existencia en el siglo XII y se conoce su dependencia de los Urriés de Ayerbe a comienzos del siglo XVII, dependencia que Madoz refrendaria a mitades del pasado siglo.»

«Guia de Jaca y sus Valles». José Manuel Marcuello Calvín. Ed. Cometa. Zaragoza, 1979

Dibujo de Teodoro Pérez Bordetas, publicado en el Heraldo de Aragón (1999)

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El castillo se levanta imponente sobre la ladera que desciende hasta el rio Veral. Quatro torres, tres robustas y almenadas y una semiderruida, se ordenan en torno a un patio central abierto. Cuenta la tradición oral que fue ocupado por los árabes. Su pozo se secó a  consecuencia de un terremoto. 
Se quemó en un incendo en 1928. En 1996 se inició su restauración acabándose en 1998. La restauración es de una calidad excelente. ¡Digna de ver!

En la actualidad es propiedad privada.

Conclusiones del Informe realizado por José Ignacio Abeijón Giráldez y encargado por el antiguo propietario del Castillo Palacio de Biniés (2003)

     

Tras haber analizado toda la bibliografía referente a Biniés y su entorno, todos los documentos de archivo y los restos del antiguo castillo, la conclusión que se puede extraer no es todo lo concreta que se desearía, pero en cambio sí es lo suficientemente clara y profunda como para dar una buena visión de lo que fue la fortaleza de Biniés en el tiempo.

Toda la información existente se ha caracterizado por su dispersión y su deficiencia, impidiendo en la mayor parte de los casos poder sentar cátedra o hacer afirmaciones tajantes; sin embargo toda esta información ha sido mucho más rica y útil de lo que aparentemente muestra, y ha permitido plantear una serie de hipótesis, que si bien no son definitivas, si que son de gran interés, y de todas formas jamás se pueden hacer afirmaciones objetivas en la disciplina de la historia, ciencia donde todo es relativo, como cualquier acto donde intervenga el hombre, y en la que toda teoría es una hipótesis.

Lo que hoy se observa son los restos de un antiguo palacio del siglo XVI construido sobre un castillo anterior. De esta época se conserva la estructura actual de pisos, marcados por las ventanas y diversos restos, como señales de estructuras de vigas, puertas o escaleras.

Este palacio tendría forma cuadrangular con una torre desmochada en cada ángulo, y un espacio central que estaría cubierto con un tejado a dos aguas. En el interior los techos estarían cubiertos por un artesonado que no se conoce, porque pocos restos no aclaran si sería de gusto mudejar o clasicista a casetones.  A ambos lados del espacio central se desarrollarían dos grandes módulos en los muros norte y sur. Estos módulos, pese a que mantienen cierta autonomía debida a un gran muro que los separa, estaban comunicados con la zona central. En el norte se genera la escalera principal del palacio que une el piso inferior con la planta principal. En el sur se halla la zona noble del palacio, unido a la zona central por varias puertas en los diversos pisos, pero respetando la separación del muro. En el módulo meridional, bajo la torre Sudeste se encuentra la capilla afrescada con motivos arquitectónicos clásicos, y con una inscripción con fecha de 1583 que nos da la fecha de la construcción. Los muros del edificio estarían horadados con multitud de ventanas de estilo renacentista con cierto valor artístico. Las torre de este palacio estaban desmochadas, para darle un aspecto más cortesano, eliminando cualquier vestigio guerrero, obra que se hizo, como señala una piedra que se encontró ahí, en 1550.

El estado ruinoso del edificio, debido al abandono y a un incendio acaecido en este siglo, ha permitido ver que bajo el palacio clasicista se encuentran otros edificios, llevando  a pensar que el castillo se remonta a una época anterior al siglo XVI, cosa a la que han ayudado las obras de restauración, sacando a la luz nuevos restos y aclarando indicios. El hecho de que en las torres hubiera restos de almenas y un desmoche fechado en 1550 prueba que había un edificio anterior con la misma planta con cuatro torres completas, que unido a lo encontrado en otras zonas, permite deducir que era un palacio de tipo gótico. Este palacio, por lo avanzado del estilo, podría pertenecer a los siglos XIV y XV, pero se aprecian restos de fortificación y refuerzo hechos sobre estas estructuras góticas.

Tomando la historia de la zona, los posibles conflictos armados que justificarían esta acometida sucedieron entre 1370 y 1415, dato que ayuda a precisar más aún la fecha del palacio, situando esta obra más en el siglo XIV que en el XV, y si pertenece a éste, sería de su primera década como muy tarde.  El uso original del edificio gótico sería esencialmente palaciego, con multitud de ventanas de este estilo que se abren al exterior del muro. No se puede averiguar muy bien como era. Solo que ocuparía el mismo edificio en su totalidad, sobre el que luego se haría la reforma del siglo XVI. Se observa una diferente organización en altura del palacio, en la que las plantas del edificio gótico se encuentran siempre a medio metro más alto que las renacentistas. Las torres estarían enteras, tal como ha recuperado la restauración, con altura actual y sus almenas. También se harían los matacanes, con una función ornamental y militar, situados encima de la puerta de ingreso para defenderla. El patio central no hay pruebas que fuera cubierto en esta época, ni que fuera descubierto. El único resto gótico es una ventana gótica que aparece bajo otra renacentista en el muro oeste, que como siempre se ve que estaba a mayor altura de la renacentista, dato a la postre inútil para saber si el palacio estuvo cubierto o no en su zona central, pudiendo ser esta ventana solamente un motivo ornamental. Por otro lado también podría ser el único resto que se encuentra de un segundo piso en el patio, y por tanto que estuviera cerrado.

Hay muchos motivos históricos para pensar que antes del siglo XIV hubiera aquí un castillo, como el genital masculino de la torre Suroeste, circuncribible entre los siglos X-XII.

Además hay algunos elementos que no concuerdan con los antiguos palacios gótico y renacentista, como son el caso de saeteras a alturas inverosímiles para las estructuras de los anteriores. También el hecho de que estuviera cubierta la zona central ya en el siglo XIV implica que el castillo existiría con la misma forma en época anterior, pues hay señales que indican que esta zona fue, antes de cubrirse, un patio independiente de los módulos norte y sur del castillo. Por tanto, si en el siglo XIV ya había una distribución en pisos en el espacio central, anteriormente ya hubo otro edificio que presentaría ese patio.

El problema es que pudo haber así mismo varios edificios diferentes antes de llegar al palacio gótico, todos ellos con un carácter más defensivo, por lo que sus restos, al no tener estilo, no son reconocibles. Las formas que podría haber los castillos anteriores no se conocen y su evolución antes del siglo XIV es prácticamente imposible discernirlas. La torre Nordeste, con su forma y disposición peculiar, permite pensar en que podría ser en origen parte de este castillo ya puramente militar o de un señor, sin carácter cortesano. 
La torre Noroeste podría tener la misma altura y hacer pareja con ella, justo encima del desnivel de la meseta sobre la que se asienta el castillo. El resto del castillo actual también podría pertenecer a esta antigua fortaleza, como lo prueba el falo esculpido en la torre Suroeste y la puerta que se haya en su base. Podría tener ahí su ingreso principal. La altura de esta torres no hay pruebas que demuestren que eran como son hoy o si eran más pequeñas como la Nordeste. Pero no hay datos que constaten nada, ni que afirmen ni nieguen, como de edificios anteriores o del génesis del castillo. Lo único que hay es la historia de la comarca y la ubicación de Biniés que permiten deducir que ahí se alzaba una fortaleza de gran importancia estratégica, aunque por desgracia no haya ningún dato que lo pueda confirmar.

Ensayo de un diccionario de Aragón. Biniés, sus despoblados y el monasterio de Santa Eugenia de JM Establés Elduque.  

En el citado libro se hace un recorrido de los diferentes dueños del castillo desde su construcción hasta casi la actualidad. Se hace un recorrido de cómo se fue construyendo, que pasamos a resumir en las siguientes imágenes.

Primera torre construida en el castillo. Actualmente es la torre que se encuentra destruida junto al huerto de Tejedor. Se trata de una torre «bajo medieval». Cuya mampostería dice que el maestro constructor era un experto en la materia. La puerta se ubicó en esta torre, por lo que la entrada principal al castillo sitó durante siglos por el «paretón»

La segunda torre construida fue la torre que actualmente está más cerca de la actual entrada. Una vez construída se trasladó la entrada principal a esta zona. Se construyó en los años finales de la Baja Edad Media. Una vez construida se amuralló el interior del castillo. 

En el siglo XVI se procedió a construir la tercera torre del castillo. Es la torre que linda con el paretón y que más cercana está a Casa el Herrero por la parte trasera. Esta torre se protegió con un parapeto de madera que servía de defensa para la puerta principal.

Por último se pasó a la construcción de la última torre del castillo, la que alberga la capilla. Dando un aspecto a la edificación similar a la actual.

Como curiosidad remarcar que el castillo no tuvo bóvedas en sus sótanos hasta siglos después de su construcción. Una vez instaladas, estas debilitaron los cimientos del castillo, haciendo que parte de las torres llegase incluso a derrumbarse. Una de las teorías del por qué no se conserva la torre más antigua (actualmente es  una preciosa terraza) es que la bóveda de su interior debilitó la estructura y el tiempo y la falta de mantenimiento hizo que esta se derrumbase. En las reformas que surgieron en el siglo XXI se pasó a engrosar los cimientos del castillo con una capa de hormigón, si bien no es nada vistoso, si refuerza la estructura del castillo.

Durante el siglo XIX se decidió dar un aspecto más «Palaciego» y menos defensivo al castillo. Para ello se abrieron unos grandes ventanales junto a la puerta, se retiraron las almenas y se sustituyeron por tejado y se colocó un balcón encima de la entrada principal del castillo. También se debió alterar la altura interior de los pisos, como demuestran los vanos. Se cree que las torres tuvieron hasta cinco pisos en su interior.

Las techumbres de Biniés, patrimonio emigrado.

Gracias al libro de Mercedes Penacho y Luis Miguel Ortego titulado «Arte Aragonés emigrado en el lujo del coleccionismo» podemos saber más sobre cómo eran las techumbres y adornos de nuestro castillo. Existen documentos que certifican que del castillo de Biniés salieron hasta siete techumbres. Hoy sabemos que una de ellas se encuentra en el complejo de Hearst en California.

Se cita a continuación el párrafo concreto donde se menciona:

«Entre las piezas más buscadas y cotizadas por Byne  por exigencia de sus clientes se encontraban las techumbres de madera, armazones con los que revestían los techos de sus mansiones, impregnándolos de una una atmósfera de riqueza y recreación historicista. En total se han documentado que Hearst llegó a adquirir más de 140 techos, 83 de ellos españoles, y al menos 14 de procedencia aragonesa: tres de Tarazona, dos de Teruel, uno de Barbastro, otro que podría ser de un monasterio a las afueras de Zaragoza y siete del castillo de Biniés.»

Las siete  techumbres del castillo de Biniés aparecen en el inventario publicado por Nerino de Cáceres J.M. y Martínez Ruiz M.J.  en: «La destrucción del patrimonio artístico» como: «seven hispano-moresque ceillings».

Detalle de los frescos del interior de la capilla del Palacio

Vistas aéreas del Castillo:

Revista: El mundo de los Pirineos.

El mundo de los Pirineos dedicaba una de sus portadas a nuestro castillo. Adjuntamos aquí una pequeña fotografía de la revista.